Entrevista en Senda Norte

carol_nuevoEs licenciada en Químicas y Experta Universitaria en Plantas Medicinales por la Facultad de Farmacia de la Universidad de Salamanca. También Graduada en Naturopatía y Fitoterapia. Pero además, tiene muchas horas de campo; de observar y hablar con los más mayores de los usos tradicionales de las plantas; de experimentar entre pucheros y alambiques mezclando para conseguir aceites, jarabes, tinturas y cremas. Y ahora, quiere transmitir éstos conocimientos, mitad ciencia, mitad patrimonio cultural.

¿Por qué te viniste a La Sierra?

Siempre quise vivir en el campo. En esta sierra había gente a la que conocía y todo fue más fácil. Cuando llegué, formé parte de una cooperativa ganadera y forestal que todavía está en marcha, los Apisquillos, en Puebla. Allí estuve cinco años. Luego comencé un proyecto propio de elaboración y estudio de  cosméticos con plantas medicinales y de aquí surge el Rincón Silvestre.

¿Y en qué consiste?

Es un espacio de formación en plantas medicinales que trata de recoger todos los saberes sobre el tema: reconocimiento, recogida, cultivo, procesado, destilación de plantas… Se valoran los saberes tradicionales, pero también los conocimientos de investigación científica moderna. Dada mi formación, he podido tener acceso a investigaciones a nivel científico sobre plantas medicinales, pero a su vez, el día a día en el campo, en una zona muy rural, en la que  puedes conversar con mucha gente mayor, me ha servido de mucho. Valoro por lo tanto las dos vías de conocimiento y es lo que trato de transmitir.

¿Cómo es esa formación?

La idea es recoger esos saberes y estructurarlos en talleres y cursos, en los que vamos a poder mostrar diferentes aspectos como cosmética natural, aromaterápia, fitoterápia, cultivo e identificación de plantas… Los talleres, de una jornada, están planteados como una  introducción a las materias. En los cursos, de varios días, se profundiza sobre conocimientos concretos. La formación va dirigida a todo tipo de personas. Cada taller se adaptará al grupo que venga. Desde personas que, simplemente, les apetezca tomar contacto con el tema, por curiosidad o afición, a aquellos que ya tienen un nivel de conocimientos más específicos.

¿Por qué decides dedicarte esto?

Desde siempre me ha apasionado el conocimiento y el uso de las plantas. Lo que pretendo es ofrecer la formación que me hubiera gustado encontrar a mí. Porque he tenido que buscar en muchos sitios diferentes, investigar, aprender de aquí y allá. Mi intención ahora es transmitir esos conocimientos de una forma sencilla. Conocimientos prácticos y sencillos

¿Se está perdiendo el uso tradicional de las plantas?

Las plantas medicinales se usan mucho y hay un mercado amplio. Sin embargo, poca gente sale al campo para encontrar y usar los remedios básicos, para confeccionar un sencillo botiquín que ponga remedio a las afecciones más habituales. Y eso es lo que más gusta de los talleres, que es sencillo aprenderlo y aplicarlo. Hay gente que piensa que hacer, por ejemplo, una tintura es algo muy difícil y luego se dan cuenta que ellos mismos y con materiales que todos tenemos en casa, pueden hacerlo.

¿Te ha resultado fácil llevar a cabo el proyecto?

Ha sido muy duro. Tanto realizar la obra, para poder tener un lugar en el que llevar a cabo los talleres, como todo el tema burocrático. Hay instituciones que me lo han puesto fácil, que me han asesorado bien y me han ayudado. GALSINMA por ejemplo. Otras, sin embargo, lo ponen muy difícil y hay que armarse de paciencia. Para facilitar proyectos es necesaria la información

¿Qué le pedirías a la administración para facilitar la generación de nuevos proyectos?

Se necesita ayuda con los papeles, con el tema burocrático. Y sobre todo que faciliten información. En ocasiones, te mandan leer boletines oficiales y tomos y tomos de órdenes, con un lenguaje extremadamente complicado, cuando al final lo que necesitas son cuatro cosas muy sencillas. También se necesita ayuda económica.

¿Qué hay que hacer para conservar el Patrimonio Cultural?

Hay que difundirlo, revalorizarlo, darlo a conocer. Que las personas puedan acceder a los conocimientos. Cuando se conoce algo, se protege y se respeta.

¿Qué valoras más de La Sierra?

Hemos tenido suerte, personas que hemos venido de fuera, de un ámbito urbano, de tener contacto con personas que han vivido en el campo, en equilibrio con él. Que se mantenga un ambiente rural, tan cerca de Madrid, es un lujo. Y también el ambiente social, con muchas iniciativas y mucha gente joven; eso es algo que se echa de menos en otros entornos rurales.

¿Y que mejorarías?

El transporte es inhumano, así que es algo a mejorar, claramente. También la participación de las personas. Durante muchos años se ha invertido mucho dinero y ahora que falta, parece que no podemos hacer nada. Se ha perdido una forma de hacer las cosas. Por ejemplo en la fiestas, nos hemos acostumbrado a que nos lo den todo hecho, a que vengan grandes empresas y orquestas. Ahora hay que recuperar aquella forma de hacer entre todos.

¿Cómo te gustaría la sierra en unos años? Pide algún deseo.

Que no se tenga que ir la gente. Que los proyectos autónomos que han comenzado éstos años sigan adelante. Que las personas puedan hacer lo que les gusta y vivir de ello; eso es lo que fija población. Y que, después de tanto recuperar y rehabilitar tradiciones, empecemos a hacer uso de ellas, en nuestra forma de vivir el día a día.